Amor Propio, Artículos para Mujeres, Crecimiento Espiritual, Decisiones, Empoderamiento, Mujer

33 años y qué?

Pensamiento: “Cada minuto cuenta y hay que saber invertirlo de la manera más efectiva: en la tierra y para la eternidad. Sé una mujer que busca superarse en todas sus facetas. Nunca te conformes a la mediocridad. Busca la excelencia en todo lo que hagas y se determinante y firme en lo que te haz propuesto hacer y alcanzar.”

Por Lisa Rodríguez

Estos días me topé con un verso bíblico muy interesante. Este se encuentra en Salmo 90:10 (NVI) y dice: “Algunos llegamos hasta los setenta años, y quizás alcancemos hasta los ochenta, si las fuerzas nos acompañan.” Tan pronto vi ese verso, no les niego, hice mis cálculos para ver cuantos años me quedan por vivir. Ese verso nos debe impulsar a meditar en qué estamos invirtiendo nuestros días y si realmente vale la pena seguir haciendo lo que hacemos hoy. Nos coloca en una posición de evaluar y reevaluar nuestras prioridades. Nos pone a pensar en nuestra persona en todos los aspectos importantes que integran nuestro ser: actitudes, carácter, decisiones, prioridades, compromisos, manejo del tiempo, metas, sueños, proyectos, salud, etc. Nos lleva a preguntarnos: ¿En qué invierto mis días?, ¿Qué es lo más importante en la vida?, ¿Cómo realmente quiero vivir mis días?, etc. Hay un verso en Eclesiastés 12:13 (NVI) que dice: “El fin de este asunto es que ya se ha escuchado de todo. Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre.” Ese verso es la raíz central de todo ser humano, porque al fin de nuestros días todo lo que hicimos en la tierra dejará de importar, pero, sin embargo, nuestra relación con Dios y la condición de nuestra alma ante su presencia será lo único que cobrará toda la importancia.

Con esto, no te motivo a que seas una mujer negligente ni poco diligente en tu manera de conducirte en este mundo. Debemos ser sabias en nuestro andar y saber que nuestras decisiones son muy importantes. Debemos procurar crecer en todas las áreas que nos complementan, pero Dios debe ser el centro de todo lo que gira alrededor de nosotras. Así como el sol está en el centro del universo y equilibra todo el sistema solar; así es Dios en nuestra vida. Dios equilibra nuestra vida. Sin sol no hay vida. Sin Dios no hay vida.

Sé una mujer que desee con todo su ser vivir sus días intencionalmente. Que sus actos tengan un verdadero propósito. Y no un propósito de valor deshonesto ni enfocado nada más que en ti. Un propósito genuino, que lleve ganancias a otros, que impulse cosas positivas y llenas de esencia. Después de los 30 años muchas cosas pasan por nuestra mente en muchos aspectos. Y realmente deseamos vivir días que cuenten, días que nos permitan sembrar para obtener una buena cosecha, días que nos permitan cultivar relaciones significativas, días que nos llenen de vida y nos hagan sentir plenas.

Con amor,

Lisa Rodríguez

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