Las huellas del maltrato y cómo volver a reconstruirte como mujer y construir una familia saludable

26 de octubre de 2018

No dejes que las heridas te conviertan en alguien que no eres. La vida es muy bella para vivirla con miedos y sin libertad de la buena. Cada herida puede convertirse en canales de bendición. 

Versos bíblicos:

  • “El que estaba sentado en el trono dijo: «¡Yo hago nuevas todas las cosas!» (Apocalipsis 21:5 NVI)
  • “¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados. “ (Isaías 43:19 NVI)

¿Cuántas situaciones difíciles podríamos vivir en esta vida? Unas estarán fuera de nuestro control, otras que por ignorancia e ingenuidad las permitiremos, otras podrían ser por nuestra negligencia y otras serán propias de nuestra naturaleza humana. Bienvenida a la vida, aquella que no nos exime de las aflicciones y responsabilidades. Pero a la misma vez es una vida que se puede vivir en verdadera libertad, abundancia, gozo y paz. 

Como muy bien dice el título de este blog, existen huellas relacionadas al maltrato que una vez se permitió en la vida. Pero así como algún día se pudo haber vivido esa mala experiencia o sea que lo estés viviendo, está en la persona tomar la decisión más poderosa: reconocer,  buscar ayuda, detener en seco y trabajarlo para volver a reconstruir una mujer. Es importante salir hacia adelante, detener el ciclo de maltrato, dejar de justificar, dejar de actuar como víctimas, reconocer nuestras deficiencias  y anhelar vivir una vida feliz no importando las circunstancias que se asomen.

¿Qué les viene bien a las mujeres que han pasado por maltrato?

  • Aprender a reconocer que el amor de Dios hacia la humanidad (e individualmente) nos da un entendimiento del valor que debemos tener. Dios nos ama y nos dió un valor incalculable. Por lo tanto, merecemos respeto y nuestra dignidad no se pone en balanza.
  • Aprender a reconocer los errores.
  • Aprender a no ignorar las señales que podrían servir de indicadores de maltrato.
  • Aprender a valorarse y disfrutar del tiempo personal.
  • Fortalecer la autoestima y seguridad.
  • Crecer profesionalmente y como persona. 
  • Trabajar para fortalecer las debilidades. 
  • Aprender a dirigirse sabiamente en esta vida y saber que las decisiones, por más sencillas que sean, son bien importantes. Debemos aprender a tomar decisiones sabias e inteligentes. 
  • A ser independiente afectivamente. Llegar a ser ese tipo de mujer que se ama a sí misma independientemente de lo que pueda experimentar. 
  • Que el amor a nosotras debe ser primero, etc.

Si algún día viviste maltrato o lo vives aún, corres el riesgo de convertirte en una mujer fría, dura, en soledad, dependiente de afecto para sentirse feliz, antisocial, fingida, insensible, transmitir conductas poco saludables, carente de afecto, entre otras cosas. Mi ruego, que esas heridas no te conviertan en alguien que no eres. Toma acción para salvarte a ti y a los tuyos. Se proactiva para salir de todo aquello que se vuelve tóxico a tu vida y no te conviene. Fortalece tu voluntad y ten firmeza. Lucha por tener una vida saludable en todo lo que involucra una vida sana desde tu interior, actúa con madurez y desea ser libre en verdad. 

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¿Qué huellas se observan durante y luego de vivir un maltrato?

  • Enojo contigo misma.
  • Frustraciones
  • Inseguridades 
  • Desilusiones
  • Frialdad
  • Soledad
  • Rechazo
  • Exigirte demás.
  • Diferentes sufrimientos.
  • Ansiedades
  • Miedos
  • Ira
  • Tal vez venganza.
  • Cohibirte de experimentar una nueva oportunidad de amar por miedo a fallar o vivir lo mismo.
  • Ser poco expresiva afectivamente por miedo a exponerte a vulnerabilidad.
  • Falta de confianza en sí misma.
  • Entre otros. 

Todo lo que mencioné anteriormente son realidades. La buena noticia es que tienes la oportunidad de trabajar en tu interior para buscar estar en un estado de paz, saludable y de continuo progreso. El primer paso es reconocer el estado de nuestro corazón y buscar ayuda. Sin eso no habrá un progreso positivo en tu vida. 

Una mujer que se da la oportunidad de hacer todo lo que un día soñó, que se prueba así misma que puede vencer miedos y temores, que no permite que sus heridas la transformen en alguien que no es, que se da la oportunidad de enamorarse sabiamente; crece. Una mujer que aprendió a quererse y superarse va por buen camino. 

Una de las cosas que más ayuda a una mujer es contar con Dios para superar cada proceso de su vida. Algún día, si no tratas contigo misma, podrías transmitirle a tu familia conductas dañinas que no fomentarán una armonía saludable entre unos y otros. Y no queremos edificar familias carentes de afecto y con comportamientos que opacan el verdadero amor de Dios. Necesitamos trabajar a diario con nosotras y adquirir un entendimiento sano de las escrituras y de la vida. Necesitamos adquirir madurez y estar conscientes de lo que sembramos en nuestro corazón y en los nuestros. 

¿Sabes que el maltrato marca familias y generaciones? Crear consciencia de esto es sumamente importante. Cosechamos lo que sembramos. Y yo deseo edificar una familia fuerte y sana, procediendo de la manera más sabia y saludable que pueda. Aunque ello no garantiza tener una familia perfecta y libre de conflictos, pero podemos trabajar para sembrar todo lo positivo en ellos. Nunca olvidando que existe una realidad y que cuando los hijos crezcan también tendrán la oportunidad de decidir. Mantente orando sin cesar y lo que no esté en tu control deposítalo al Señor. A veces solo a nosotras nos corresponde orar y confiar. Desea ardientemente asumir con compromiso, madurez y responsabilidad lo que conlleva ser padres y líderes de un hogar mientras los hijos estén viviendo en la casa. Y aún cuando crezcan y se independicen nunca los sueltes de las oraciones y que nunca le falten los consejos. El mal se vence con el bien. El maltrato se vence creando consciencia y deteniendo los ciclos destructivos en nuestra vida y hogar. Ora al Señor pero demuestra con hechos que realmente quieres edificar un hogar en Cristo, lleno de amor y paz. 

Y para terminar, vuelve a enamorarte de ti, escoge con sabiduría, crece, próspera desde tu interior, rompe con todo aquello que no te beneficia, ama sin miedos, ama inteligentemente, da cariño del bueno, se diferente e inolvidable, se todo aquello que te haga feliz. Los tuyos verán lo bueno que ha sido Dios contigo. Una mamá y mujer feliz y saludable trae muchos beneficios. ¡Aprovéchalos! Dios hace nuevas todas las cosas. 

Con amor, 

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                                          Lisa Rodríguez

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