Vuélvete a enamorar

21 de octubre de 2018

Verso Bíblico: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” 1 Juan 4:18

Pensamiento: Sí existen experiencias que nos marcan y nos vuelven más realistas, juiciosas, precavidas y maduras cuando de relaciones se trata. Pero las experiencias deben ser tomadas como una enseñanza y no como un medio para estancarte y ser gobernada por emociones negativas que te impidan disfrutar sanamente de tu vida y volver a darte la oportunidad de volverte a enamorar, pero consciente y bien. 

Esta mañana vi un comentario de una mujer que sufrió por violencia de género que me detuvo por segundos. Es una mujer desconocida pero logró transmitir un mensaje, que estando casi 100 % segura de que todas las mujeres que han experimentado maltrato han pasado por eso, el cual expresó: “Si me da miedo volver a enamorarme”. Simplemente lo observé y me quedé pensativa por algunos segundos. Me pregunté: ¿Cuántas luchas emocionales tienen las mujeres a causa de vivir una fuerte experiencia de maltrato? Muchas y tienen que trabajar diariamente con ellas mismas. Es un proceso que toma tiempo dependiendo del grado de dificultad de la experiencia vivida. 

Para que tengan una breve idea, la experiencia de vivir maltrato es fuerte, peligrosa, adictiva, crea dependencia, marca a la mujer y afecta a su familia entera. En nombre del amor nunca se debe permitir aceptar ningún tipo de conducta que no te haga bien a ti ni a los tuyos. Este problema de violencia viene disfrazado de tantos gestos y palabras amables, llenas de cariño y falso amor; cuyas intenciones siempre son ocultas y altamente egoístas. Las personas que emplean violencia suelen ser por conductas aprendidas en su seno familiar, carecieron de amor, seguridad y estabilidad en el hogar, sufrieron rechazo, maltrato desde niños, muchos vienen de familias disfuncionales, fueron abandonados, otros decidirán serlo por su propia cuenta, etc. Realmente antes de juzgar a una persona maltratante debemos entender su historia de vida, pero no llegar al punto de justificarlo y permitir que se nos haga daño. Es bien triste observar que estas personas tienen muchos vacíos en su corazón. Pero, ya a una edad adulta donde se tiene un entendimiento de lo bueno y lo malo, donde eres consciente de tus propios actos y se espera que actúes con madurez, este tipo de problema debe ser tratado y de manera voluntaria. Una conducta peligrosa como la violencia sino se reconoce por la persona que la emplea lo atará en un círculo vicioso y podría estar años viviendo de esa manera. Muchos factores antes mencionados influyen a ello. 

¿Pudiste observar todos los detonadores que podrían llevar a una persona a ser maltratante? De seguro que sí. Ahora, cuando existe maltrato existe lo que se llama maltratante y víctima. Tanto uno como lo otro influye a que este tipo de conducta se siga proliferando. Mi punto ahora está en la víctima. Esa persona, la que recibe el maltrato constante, tiene que poner un alto y buscar ayuda. ¿Sabes por qué? Por que si el que maltrata necesita ayuda para reconocer su condición, el que se deja maltratar también. Su amor propio no existe, su sana autoestima no existe, su amor por sus pasiones no existe, es más, hasta pierden su esencia y personalidad por permitirse vivir violencia. Les permiten que les hagan daño y establecerse límites saludables en las relaciones no es malo. Muchas veces intentamos echarle la culpa a la persona que emplea el maltrato sin reconocer que la otra parte permite que eso pase. ¿Qué pasó? Esas cositas que no observamos claramente y albergamos en nuestro corazón no se trabajaron desde pequeños y nunca se fortalecieron. Somos el producto de lo que albergamos en nuestro corazón y muchas veces manifestamos con diferentes conductas poco o nada saludables nuestros vacíos y frustraciones. 

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Ya cuando entiendes con plena madurez este asunto, y te dedicaste a trabajar en ti misma, a crecer como mujer, a trabajar con tus miedos y temores, a volver a darte la oportunidad de hacer lo que algún día te cohibiste; poco a poco abrirás tu corazón inteligentemente para volver a enamorarte. Primero tienes que trabajar en ti, es lo más saludable. Sólo tú conoces el estado de tu corazón, cómo  están tus emociones, cuán herida te sientes, etc. Y si eres sabia, sabes que una mujer dañada no puede entrar a una relación muy pronto, no es saludable. Tienes que darte el tiempo de volver a reconstruirte. Nunca pienses que un hombre te resolverá tus problemas emocionales y te hará totalmente feliz, porque es un error y muchas de nosotras lo hacemos. Eso es tu responsabilidad y de nadie más.  Es normal que el miedo a enamorarse se asome, pero lo que no es sano es que te cierres y nunca te des la oportunidad. Los generalismos son destructivos, nunca vuelvas a pensar que porque viviste una mala experiencia todos son de esa manera. Dios nos dió la capacidad para actuar con prudencia, cuidado y ser mujeres inteligentes para seleccionar con sabiduría al hombre que queremos a nuestro lado. De alguna manera observaremos más allá y Dios nos ayudará a escoger bien. 

Fomento mucho el ser mujeres de valores, que tengan límites saludables, sean firmes en sus principios y convicciones. ¿Por qué? Ello te lleva a canalizar mejor las decisiones. Si no sabes quién eres, que te gusta, que podrías tolerar y qué no, si no te estableces límites personales; cualquiera podría persuadirte de hacer cualquier cosa y podrías hasta traicionarte a ti misma. Se fiel con lo que eres y crees. 

He estado enamorada y es un estado bonito. Pero esta vez, si pasaste por maltrato, entiendo y comprendo cuando leo o escucho: “es difícil volver a enamorarse”, pero creo firmemente que el tiempo llegará de volver a hacerlo. ¿A quién no le gustaría vivir eso?  Ya el tema es más consciente, realista, más maduro y con mucho más cuidado. Por lo menos, eso esperamos. Es una etapa linda y digna de ser disfrutada. Todavía creo que Dios prepara buenos hombres para nosotras. Hombres entendidos y llenos de cualidades admirables que sabrán tratar a una buena mujer. Habrá mucha madurez envuelta y se asumirán las cosas con una mejor perspectiva. Así que no temas volverte a enamorar, disfruta todo de ti, ama todo de ti, conócete muy bien, no cierres tu círculo social, haz las cosas que amas y trabaja mucho en tu interior. Si es necesario perdonar hazlo sin miedos, esto nos ayuda a salir hacia  adelante en muchas maneras y por favor, no te maltrates a ti misma ni seas muy dura contigo. Vuélvete a enamorar. Permítete a ti misma andar en verdadera libertad y en el perfecto amor de Dios. Yo creo que sentir paz en nuestro corazón es una de las mejores confirmaciones de saber que en todo proceso de nuestra vida Dios nunca nos abandona. Inteligentemente, pero si la oportunidad de enamorarte llega, date la oportunidad. 

Y para añadir un poco al final, no necesariamente vivir maltrato es lo único que experimentamos en nuestra vida y nos hace pensar lo difícil de volver a enamorarse; hay infinitas de maneras de dejar de creer en un amor saludable que muchas veces nos cohibimos de darnos una buena oportunidad. Simplemente actuemos con sabiduría, nunca dejar de amarnos a nosotras mismas, y fortalecer nuestros límites. Es saludable pensar en nosotras sabiamente.

Con amor,

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Lisa Rodríguez 

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