Aprende a Discernir las Puertas de tu Vida

8 de septiembre de 2018

Pensamiento:

Vivimos en tiempos donde apoderarnos de la palabra de Dios es muy crucial. Donde debemos vivir arraigadas de la Verdad y permitir que ella se apodere de nuestro corazón y haga con nosotras su perfecta voluntad. Donde escudriñar las escrituras es vital para diferenciar a los verdaderos y a los falsos. Donde cada palabra y profecía que escuchemos, sea en los diferentes medios de comunicación o sociales que sean, la evaluemos a la luz de las escrituras. Olvídate de quien tiene más reconocimiento, el que habla más bonito, el que repite lo que otro dice y lo hace suyo, etc. El fundamento de la Palabra de Dios tiene que ir primero en tu vida. Que sea el Espíritu Santo dándonos el discernimiento para reconocer la verdad, la mentira o espíritu de error. Hay cosas que requieren madurez espiritual para poder entenderlas; pero aún así, si tu entendimiento no ha alcanzado la capacidad para comprenderlas, pídele al Señor sabiduría y que te guíe a la verdad. Él puede colocar a las personas correctas en tu camino si en verdad quieres escuchar la voz de Dios y agradarle a Él.

Una palabra de parte de Dios nunca lo saca a Él del campo de juego para que el hombre se lleve la gloria. Porque entonces, esa palabra viene de persuasión humana y enaltece al hombre y no a Dios. No te dejes engañar.

Puertas son oportunidades, caminos, bendiciones, maldiciones, límites, protección, seguridad, etc. Una puerta normal tiene sólo dos funciones primarias: abrir y cerrar. Una puerta por sí sola no puede hacer tales funciones; sino que debe existir un intermediario para que ella pueda ejecutar dichas funciones. Esas puertas tienen cerraduras y ellas poseen una llave. Sin embargo, también hay puertas que no tienen cerraduras y permanecen siempre abiertas.

La puerta de la salvación o la perdición. Es la primera puerta más importante en la vida del ser humano y son las que siempre permanecen abiertas. Y sólo tenemos dos opciones, la estrecha o la amplia. Mateo 7:13-14 dice: “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.” ¿Qué me dice este verso? Que habrán puertas sumamente atractivas y otras que no. Habrán puertas permisivas y otras que tendré que renunciar a cosas. Pero la connotación de este verso es sencilla: habla de la puerta a la salvación de nuestra alma o a la perdición de ella. Es lamentable ver que muchos prefieren tomar la vía fácil y vivir una vida alejados de Dios sin considerar el peso eterno de sus decisiones.

Hay puertas que te servirán como parte de una protección. Deuteronomio 3:5 dice: “Todas éstas eran ciudades fortificadas con altas murallas, puertas y barras, aparte de muchos otros pueblos sin murallas.” Las murallas son símbolos de protección. Estas puertas tienen que cerrarse o abrirse. Pero no lo harán así porque así. Aquí existe algo más que debe ayudarnos a tomar una decisión de abrir una puerta o que permanezca cerrada. Aquí entraría el discernir, la voluntad del hombre y el libre albedrío; que es la capacidad de escoger por cuenta propia. Sí alguien toca a tu puerta, ¿no te asegurarías primero si te conviene? Aquí entra el valor de la espera y buscar dirección para escoger una oportunidad o simplemente seguir nuestro camino. El poder de las decisiones es sumamente importante en nuestra vida.

Existen puertas de bendición. Hay puertas que se cierran por negligencia y se abren por ser diligentes. Mateo 25:10-12 dice: “Y mientras ellas hiban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al (banquete) de bodas, y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos.” Pero respondiendo él, dijo: “En verdad os digo que no os conozco.” En este versículo la puerta de la salvación permanecerá siempre abierta hasta que llegue el momento de cerrarse. Pero esta enseñanza puede aplicarse a otras puertas de nuestra vida. Hay puertas que no se abren porque aún te falta desarrollar cosas en tu vida. Hay puertas que se abren porque estás preparada y otras que se cierran porque fuiste negligente y no aprovechaste el tiempo.

Hay puertas de fe. Y estas puertas se abren solas. Hechos 14:27 dice: “Cuando llegaron y reunieron a la iglesia, informaron de todas las cosas que Dios había hecho con ellos, y como había abierto a los gentiles la puerta de la fe.” Estas son puertas que buscan acercarte más a Dios.

Puertas que persiguen propósitos. 2 Corintios 2:12 dice: “Cuando llegué a Troas para (preparar) el evangelio de Cristo, y se me abrió una puerta en el Señor.” Estas puertas son oportunidades del Señor para perseguir y hacer su voluntad. Estas puertas siempre tendrán como fin glorificar al Padre.

Puertas que nunca se cierran. Apocalipsis 3:7-8 dice: “Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.” Esta puerta nunca se cierra por dos cosas: la persona ha guardado fielmente la palabra de Dios y no ha negado su nombre. Por lo tanto, es necesario que siempre permanezca abierta para que su Verdad fluya. Es necesario ser fiel.

Hay puertas que provocarán que se levanten enemigos. 1 Corintios 16:8-9 dice: “Pero me quedaré en Efeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto una puerta grande para (el servicio) eficaz, y hay muchos adversarios. Esta puerta requirió de permanecer más tiempo porque hubo oposición. No temas cuando esto pase. Es normal que el enemigo se levante cuando Dios quiere usarte como instrumento de bendición. El que se levanten adversarios no quiere decir que Dios no está contigo. Recuerda, esto es una lucha espiritual y vencemos con la oración y la Palabra de Dios. Puedes visitar Efesios 6:10-18 para que sepas cómo es la armadura de Dios para el cristiano.

Hay puertas que te invitan al pecado y se convierten en maldición. Génesis 4:7 dice: “Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo. ¿Qué dice Dios respecto a esto? Siempre habrá una salida, resiste y se vigilante.

◦ “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” 1 Corintios 10:12-13

◦ “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” Santiago 1:12

◦ “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” S. Mateo 26:41

Hay puertas que tendrás que luchar para abrirlas. Mateo 7:7-8 dice, “Pedid, y se os dará, buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Si no pides, no esperes recibir. Pero te digo algo, hay que saber pedir. Porque no todo lo que pedimos a Dios lo recibimos. (Tengo que serte sincera y hablarte con la verdad. No soy de las que te hablan lo que todos desean escuchar simplemente para moverte las emociones ni tampoco recibir reconocimiento alguno. En los asuntos del Señor siempre será diferente al mundo. La gloria es de Dios y su palabra no se negocia ni se utiliza a nuestra conveniencia.) Cuando tu corazón está lleno del Señor y realmente eres guiada o guiado por Dios, tus peticiones serán conforme a su voluntad y dejando todo en sus manos. La soberanía de Dios es indiscutible. Tú vida le pertenece al Señor y lo honramos cuando dejamos que sea Él quien obre. Jacob luyó por una bendición y fue persistente en ella. (Ver Génesis 32:22-30) Busca primero su reino y todo lo demás vendrá por añadidura. Dios colocará en tu corazón cosas nuevas por perseguir.

Hay puertas que se abren por la oración de un pueblo. Colosenses 4:3 dice: “Orando al mismo tiempo también por nosotros, para que Dios nos abra una puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también he sido encarcelado.” Hay puertas que unifican a un pueblo y la unidad es voluntad de Dios. Eso estremece su corazón y si la oración es guiada por la voluntad de Dios mucho más.

Hay puertas que no se abrirán porque Dios las cerró, no te convienen o te alejan de su voluntad. Hay un verso que me gusta mucho y dice así: “Puedes hacer todos los planes que quieras, pero el propósito del Señor prevalecerá. (Proverbios19:21) Hay otras puertas que se abrirán solas porque Dios lo hará por ti. Sólo espera en el Señor y se presta para discernir su voluntad para tu vida.

No pelees con Dios cuando algo no suceda en tu vida y gózate cuando te abra una puerta. Adóralo y bendícelo por ello. Y aún cuando no las abra, hazlo también. Dios está en las alturas y tú no, lo que nos hace un poco de vista corta. Hasta la misma palabra nos dice que sus pensamientos son más altos que los nuestros. (Ver Isaías 55:8-9) Tengo un lema que hice muy mío. “Dios tiene todo el panorama de mi vida y su guianza no es negociable para mi. La acepto y punto. Que mejor que contar con Dios para dirigirle mi vida.” Sólo confía en Él con todo tu corazón.

Con amor,

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