Mujer, Saca lo que Dios Depositó en ti. Jesús nos Enseñó el Camino

4 de agosto de 2018

Verso Bíblico: “Y luego el Espíritu le impulsó al desierto. Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.” Marcos 1:12-13

Pensamiento: El Espíritu puede impulsarte al desierto para sacar lo que Dios depositó en ti. 

Observamos un orden divino en la figura de Jesús previo a este comenzar su ministerio públicamente. El cumplió con toda justicia, siendo Dios, para que su ejemplo se imitara. El mismo Espíritu lo impulsó al desierto para que fuera probado y su carácter fuera fortalecido. Aunque era Dios, nos demostró donde está nuestra dependencia y que es necesario ser guiados por Dios para cumplir con su voluntad para nuestra vida aquí en la tierra. Nos dejó muy claro que los procesos son necesarios en nuestra vida porque forjan nuestro carácter piadoso y nos ayudan a formar firmeza en El. ¿Realmente tendremos éxito en lo que Dios nos ha dado sino dejamos que El forme un carácter firme en nuestra vida conforme a su palabra ? ¿Seremos capaces de defender sus principios y la sana doctrina sino somos procesados por el mismo Espíritu? ¿Realmente somos sensibles a su voz?

Puntos importantes a considerar:

  1. La necesidad de ser guiados por Dios y depender de El para que se cumpla su voluntad.
  2. La importancia de someternos a los procesos de Dios para hacer menguar nuestro orgullo y su voluntad prevalezca.
  3. La importancia de separarnos para Dios y buscar esa llenura de su Espíritu Santo.
  4. La importancia de la oración y el ayuno personal para crecer en Dios.
  5. La importancia de mantener nuestra intimidad con Dios en secreto.
  6. Dios nos impulsa al desierto para capacitarnos y crecer en El.

Alguna vez te haz preguntado, ¿es necesario demostrarle a los demás que oramos, ayunamos y hacemos tales sacrificios para el Señor? ¿Realmente hace falta demostrarle al mundo (como un afán de que soy así) todas las cosas que haces para el Señor con el fin de que te perciban y hablen de cuán piadoso eres? ¿Realmente lo que haces es para enaltecerte o exaltar a Cristo? Cuando vas a la palabra y lees Marcos 1:9-13 te darás cuenta de que no hace falta hacer alarde de tu espiritualidad. E incluso existen otros versos donde claramente se expone la importancia de la intimidad con Dios y no ser personas que hacemos alarde de nuestra vida espiritual.

Para eso existen los frutos que hablaran por nosotros mismos y nuestro propio testimonio. Somos cartas abiertas al mundo. Esto no implica que dejemos de hacer lo que hacemos para el Señor, sino que nuestro corazón sea moldeado a la verdad de Dios y que nuestra actitud interna sea la de agradar a Cristo y no buscar proyectar algo que sabemos no somos en nuestra intimidad. De que seamos sinceras desde nuestro interior para así comenzar nuestros primeros pasos en lo secreto, fortalecernos en el Espíritu y adentrarnos al ministerio con un compromiso genuino. Donde nuestro corazón y mente fueron formados en la intimidad y en donde adquirimos poco a poco el carácter de Cristo. Donde aprendimos a escuchar la voz de Dios y nos arraigamos a la verdad absoluta de su palabra.

“Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios.” 2 Corintios 3:2-4

Ya sabiendo la importancia de lo que implica ser totalmente sinceras y transparentes con Dios, teniendo siempre presente que nada podemos esconder delante de su presencia, podemos dar el primer paso para crecer en El. Esto se trata de una decisión voluntaria y personal. Como mujeres somos plenas en El. Dicho de otro modo, podemos llenarnos y saciarnos en Dios. Hay un verso que lo describe de una manera maravillosa.

y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” Efesios 3:19

Comencé este escrito con el verso clave (ver Marcos 1:12-13) porque previo a que Jesús fuera impulsado al desierto por el mismo Espíritu, la palabra habla sobre aspectos de su vida, sin este ser expuesto públicamente, y de cómo Jesús desde sus 12 años buscaba involucrarse en los asuntos que conciernen a su Padre Celestial. Cómo El crecía en conocimiento y sabiduría. Cómo la palabra nos demuestra un orden perfecto cuando hay propósitos divinos para nuestra vida. Lo que Jesús nos enseña del carácter piadoso y cómo podemos vencer las tentaciones para formar un carácter firme en Dios.

Dios nos envía al desierto para formarnos. Así como la palabra declara en Jeremías 18:1-4 la historia del alfarero, así somos procesados previo a comenzar a manifestar lo que Dios depositó en nosotras. Dios necesita moldearnos y crear en nosotras lo necesario para cuando sea manifestado al mundo vean a Cristo a través de nosotras. (ver punto #1) Los procesos son necesarios en nuestra vida porque añaden madurez espiritual y cambian nuestra forma de ver las cosas. Amoldamos nuestra mente a la palabra de Dios porque Dios nos enseña con más profundidad sus verdades espirituales. Ese tiempo en el desierto brinda un tiempo de separación, tan necesario para crecer, y nos ayuda a cimentar las bases de nuestra fe. Durante ese tiempo aprendemos a esperar porque es Dios nuestro verdadero sustento. No podemos hacer las cosas a nuestra manera porque ese tiempo lo controla el Señor. Es un tiempo donde será necesario hacer menguar nuestro orgullo y hacer que Cristo florezca en nuestros corazones. (ver punto #2)

Dios cuando fue impulsado al desierto creció en llenura. Porque es necesario alimentar nuestro espíritu para prevalecer contra los dardos del enemigo. La única arma ofensiva que tenemos los creyentes es la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Así Dios venció las tentaciones, declarando la misma palabra. Es muy curioso observar que en un punto el mismo diablo citó la palabra para tentar a Jesús. ¿Cuántas veces hemos sido tentadas con la misma palabra para usarla a nuestra conveniencia? En la actualidad existen “religiones y ministros” que han tergiversado la palabra y la usan a su conveniencia. Pero más lamentable es ver a un pueblo sumergirse en esas mentiras. ¿Realmente dedicamos un tiempo para leer la palabra de Dios y buscar esa sana interpretación conforme al Espíritu? Hace falta un pueblo que no se incline a baal y esté vigilante ante todo lo que se levanta y opaca la verdad del evangelio. (ver punto #3)

Otro punto importante (#4) es el valor que le damos a la oración y al ayuno personal como parte de fortalecernos en Dios. Son tiempos de separación que nos ayudan a enfocarnos y a crecer en Dios. No tienes que declarar públicamente que haces tales cosas ( esto de una forma como para que vean lo que haces) , porque si lo mantienes en secreto le demuestras a Dios que buscas su aprobación y no la del hombre. Ya tenemos acceso directo con la presencia de Dios mediante la oración. Y crecer en esto y hacerlo un hábito es necesario para el ministerio que Dios te entregó. Tendremos éxito en las cosas que hagamos para el Señor cuando nuestra prioridad sea depender de Dios y no olvidar que sin El nada podemos hacer.

Realmente podemos sentirnos plenas en Dios. Cuando colocamos nuestras prioridades a la luz de la palabra, poco a poco Dios colocará en orden todos los aspectos de nuestra vida. Dios nos ha llenado de gracia y de su inmenso amor. Aquel que es capaz de impulsarnos al desierto para sacar lo mejor que el Padre depositó en nosotras. Sólo mantén viva la visión que Dios te entregó aunque las circunstancias indiquen lo contrario. Nunca veas un desierto como un tiempo de escasez, sin sentido, sin crecimiento o sólo de pruebas que te mantienen estancada. Observalo como la antesala a tu gran victoria.

Como mujer debes sentirte plena. Dios nos ha llenado de gracia y de su inmenso amor. Aquel que es capaz de impulsarnos al desierto para sacar lo mejor que el Padre depositó en nosotras.

El desierto te impulsa, te motiva, te mueve a salir de tu zona de comodidad y a aspirar al gran llamamiento de Dios para ti. Es allí donde realmente comprendes que naciste con un propósito divino y viniste a impactar a otros. Allí Dios te capacita para que dependas de El y puedas permitirle al Espíritu usarte con gran poder y gloria al Padre. Empieza tus primeros pasos en Dios así como Cristo nos enseñó en su hermosa palabra. Jesús estableció el orden correcto para tener éxito en nuestro caminar con Dios. Busca hacer su voluntad y sobre todas las cosas reconoce de quién es la verdadera gloria. Busca hacer su voluntad y presta tu oído a escuchar al Espíritu. ¡Mujer, saca lo que Dios depositó en ti!

Con amor,

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Lisa Rodríguez

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