Dios Escucha tus Quejas

28 de junio de 2018

Invitada Especial:

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Les cuento que en estos días he dicho mucho: “Ay que cansancio tengo, no puedo con esto. Dios mío que mucho trabajo.” Me di cuenta que iba de queja en queja. Era como algo espontáneo, y en varias ocasiones me detenía y decía: “Dios, tú te cansarás de escuchar que me quejo tanto.” Sin embargo, seguía con la “quejabanza”. No les puedo negar que lo he hecho con frecuencia y aunque me doy cuenta lo sigo haciendo. A pesar de que sé que Dios me escucha y atiende mi clamor, lo que tanto me molesta de otros es lo que le estoy haciendo a Dios; quejarme y quejarme.

Por eso cuando me encuentro quejando por algo, hago un alto. Esto no significa que no esté permitido, es que hay un límite. Si todos los días te cansas, no todos los días hay que decir: “Ay Dios mío que cansancio.” Es complicado no hacerlo, lo sé y lo digo porque lo vivo; pero pienso que si invertimos nuestras energías más en agradecer que en quejarnos, lograremos mucho más.

venteen!

Hoy busco dentro de mí los motivos para dar gracias y encuentro muchos más que para quejarme. La queja produce cansancio, amargura, falta de fe, desánimo y desasosiego. Cuando nos quejamos no nos damos cuenta que estamos ofreciéndole tiempo a lo negativo y desaprovechando todo lo positivo que tenemos. La queja es un estado de conformidad con lo que nos llena de frustración. Por este motivo, quiero compartirles el antídoto de la queja:

1. Descanso: Toma tiempo para descansar, eso te ayudará a canalizar tus molestias. El cansancio incrementa la incomodidad.

2. No esperar nada de nadie: No todas las personas actúan en el amor ni tienen las mejores intenciones. El esperar de los demás hace que tengamos expectativas altas y nos quejemos con mayor frecuencia.

3. No te frustres por lo que no tienes control: Hay situaciones que no vas a poder cambiar y aunque te quejes no lo vas a lograr. Por lo tanto, que lo que no puedes cambiar no te quite la paz.

4. Mira y guarda tu corazón: No dejes que tu corazón se contamine por lo que pasa a tu alrededor. Mira cómo estas actuando y no permitas que las acciones de otros dañen tu corazón.

5. Desconéctate: Desconéctate de lo que te drena y provoca tu queja. No pienses en lo que te lastima y te hace quejar; intenta desconectarte leyendo un libro, escuchando música o viendo TV.

La vida es un largo camino que merece ser disfrutado y aprendido, no dejes que la queja te desvíe y no te permita ver lo hermoso que Dios tiene para ti. Por Verónica González

 Con amor,
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Verónica González
 Conoce un poco sobre ella y su página en

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