Mujer, experimenta el éxito como Dios lo ve.

22 de junio de 2018

Pensamiento: El éxito es algo relativo. Cada ser individual tendrá su propia definición de lo que es ser una persona exitosa. Bíblicamente, el éxito emana de colocar nuestras prioridades a la luz de las escrituras porque es Dios quien dirige nuestra vida. Para tener éxito debes cuidar tus pensamientos y alinearlos a la palabra de Dios. Existen versos que apoyan este pensamiento:

  1. Encomienda a Jehová tus obras, Y se realizarán tus proyectos. (Proverbios 16:3)
  2. Guardad, pues, las palabras de este pacto y ponedlas en práctica, para que prosperéis en todo lo que hagáis. (Deuteronomio 29:9)
  3. ¿Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera. (Salmo 1: 1-3)

La realidad es que la mente, el lugar donde guardamos nuestros pensamientos, dirige nuestras acciones. Por lo tanto, la calidad de nuestros pensamientos se reflejará en nuestra vida. Te comparto algunos versos bíblicos que nos ayudará a reforzar la importancia de aceptar pensamientos positivos, edificantes y útiles para nuestro crecimiento diario en nuestras diferentes facetas que nos complementan como mujer.

La palabra nos brinda los siguientes versos:

  1. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. (Proverbios 4:23)
  2. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto. (Romanos 12:2)
  3. Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra. (Colosenses 3:2)
  4. “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” —le respondió Jesús—. (Mateo 22:37)
  5. El que adquiere cordura a sí mismo se ama, y el que retiene el discernimiento prospera. (Proverbios 19:8)
  6. ¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría. (Santiago 3:13)
  7. Dichoso el que haya sabiduría, el que adquiere inteligencia. (Proverbios 3:13)

El verdadero éxito comienza desde que renovamos nuestra mente con la palabra de Dios. Todos los días recibimos ataques a nuestra mente y es nuestra responsabilidad tomar esa armadura de Dios para apagar esos dardos que muchas veces hacen tambalear nuestra fe. El éxito a la manera de Dios está muy arraigado a las prioridades de nuestra vida y en cómo accionamos. Está muy arraigado a nuestras prioridades porque cuando venimos a los pies del Señor no nos ceñimos nosotras a nosotras mismas. Gálatas 2:20 dice: “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” O sea, que ya cuando es el Señor el que toma su lugar en nuestras vidas, todo gira primero en torno a Él. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (Mateo 6:33)

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Seremos mujeres exitosas cuando Dios toma su lugar en nuestras vidas y es Él quien dirige el camino de nuestras metas, sueños y deseos. Si, porque Dios desea que triunfemos. Que brillemos en todo lugar. Dios será el autor de nuestros sueños y metas. Y te digo más, el único que está allá arriba en el cielo observando todo el panorama es Él. El único que conoce el futuro es Dios. ¿Por qué no dejarle desde un principio que tomé el control de los asuntos de nuestra vida? Eso es sabiduría y depositar nuestra confianza en Él. Y creo en un Dios que honra eso. Ello lo exalta, lo engrandece.

Me encanta pensar en los imposibles para mí, pero posibles en Dios. Porque ello me reta a creer, a depender de Dios y fortalecer mi fe. Por eso muchas veces pienso en este versículo: Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. (2 Corintios 12:7-10) Dios nos hizo con debilidades para manifestar su gloria en nuestras vidas. Así que démosle toda la gloria y honra porque Dios sabe lo que hace.

Para reforzar más aún este escrito, me dediqué a leer a Charles Stanley y su libro “El éxito a la manera de Dios”. Me topé con ciertas preguntas que yo misma me he realizado. Pude ver que muchos cristianos se preguntan: ¿Por qué mis amigos incrédulos tienen éxito en sus metas, aspiraciones, en su lugar de trabajo; y yo sigo luchando con salir a flote financieramente o no obtengo esa promoción que deseo o simplemente me mantengo en ese estado conformista? En el libro Charles Stanley dice:

“Parece que muy pocos cristianos creen, en lo más recóndito de su corazón, que en realidad a Dios sí le interesa su triunfo y que está comprometido a ayudarlos a ser prósperos.”

Te voy a compartir ciertos pensamientos que encontré en el libro que serán de mucha ayuda para ti. Te ayudarán a establecer mejor tus prioridades, creer que Dios sí quiere que tengamos éxito; pero a su manera.

  1. El éxito es el logro continuo de llegar a ser la persona que Dios quiere que usted sea y lograr las metas que él le ha ayudado a establecer.
  2. Nuestro enfoque humano para triunfar tiende a ser: he aquí mi meta. El enfoque del Señor es: he aquí la persona que deseo que seas, he aquí lo que deseo que hagas, y he aquí cómo llegar a ser esa persona y cómo hacer esa tarea. Encontramos el éxito como cristianos siendo personas devotas y obedeciendo las instrucciones de Dios. Nuestra vida como creyentes no se limita a lo que ganamos o tenemos sino a quiénes somos en Jesucristo.
  3. Las personas impías no pueden tener éxito verdadero. Es posible que acumulen cierta cantidad de riquezas materiales, que obtengan cierto grado de fama, que consigan cierta cantidad de títulos o reconocimientos, que ganen cierto nivel de privilegio o estatus social, o que cosechen algún grado de poder político o social, pero no triunfan realmente en sus vidas debido a que no se han convertido en las personas que Dios las ha llamado a ser. ¡Se han dedicado a conseguir sus objetivos, no los de Señor!
  4. Los impíos definen sus vidas según sus anhelos, ambiciones y propósitos, en vez de intentar alinearlas con los deseos, planes y propósitos de Dios. ¡Nadie puede ser próspero desde la perspectiva del Señor y dejarlo fuera de su vida! Lo mismo aplica a quienes se llaman cristianos, pero casi nunca, o nunca, consideran los planes y propósitos que Dios puede tener para ellos. El mundo tiende a evaluar el éxito en términos de fama y fortuna. Dios evalúa el éxito en términos de relación, carácter y obediencia.
  5. ¿Significa esto que la gente de Dios no puede experimentar fama, fortuna, poder, posición social, logros, notoriedad, utilidades materiales o recompensas? No. Significa que, en el campo del éxito, los procedimientos y los propósitos de las personas que se enfocan en Dios son muy diferentes de aquellas que se centran en sí mismas. Estas últimas empiezan con metas autodefinidas, llevadas a cabo por su propio esfuerzo y para su propia gratificación. La persona enfocada en Dios comienza con planes y propósitos divinos.
  6. La persona enfocada en Dios se preocupa principalmente del éxito que empieza en su interior y que se define en términos de propósito eterno, beneficio espiritual, carácter piadoso, satisfacción y logros duraderos, y obediencia a los mandamientos e instrucciones diarias del Señor. La persona piadosa puede experimentar riqueza, importancia y posición como beneficios complementarios, pero no como metas ni objetivos primordiales. Son bendiciones y derivados dados por Dios.
  7. Los que ante todo deciden buscar la vida que Dios les ha designado y a la que los ha llamado, experimentan la verdadera riqueza de la vida, además del gozo y la esperanza asociadas con la eternidad.

Como mujeres, mi deseo es impartirles el mensaje de que no tengamos en poco los deseos, sueños y metas que Dios hace nacer en nuestro corazón. Cuando alineamos nuestra vida a los propósitos del Señor y es nuestro primado; podemos tener éxito. Todo esto se trata de establecer las prioridades correctas, buscar ese balance sano para nuestra vida, darle a Dios su espacio para obrar a través de nosotras y buscar continuamente su voluntad. Como muy bien dijo Charles Stanley en el punto número siete. (Ver punto número 7) Podemos tener nuestras aspiraciones terrenales, porque no hay nada de malo en ello, pero nosotras decidimos colocar en primer lugar lo que nos dará la verdadera riqueza y el verdadero éxito.

Con amor,

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Lisa Rodríguez

4 comentarios sobre “Mujer, experimenta el éxito como Dios lo ve.

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