Ponte la Armadura Correcta para Alcanzar tu Victoria

Pensamiento: Utilizar la armadura correcta anticipa una victoria segura.

Lectura bíblica: Efesios 6: 16-18, 1 Samuel 17:45

¡Cuántos anhelos nos podemos fijar! Anhelos a la luz de  nuestras familias, amigos y otros conocidos solo por Dios. Con mucha frecuencia nos esmeramos por establecer un balance correcto y fructífero en nuestra vida personal, profesional, en nuestras congregaciones y en los ministerios que Dios nos permite servir y desarrollarnos por su gracia. Cuando no vemos resultados positivos esto puede provocar la sensación de metas latentes pero imposibles de alcanzar.  Paradójicamente nuestra postura, en muchas ocasiones, ante estas situaciones requieren de crecimiento y acción. Sin embargo, asumimos una postura pasiva.  Deseo compartir contigo lo siguiente: Dios nos ha regalado muchas herramientas, todas sumamente esenciales para poder lograr lo que anhelamos. Una vestidura especial la cual debemos conocer y aprender a utilizar.

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En el libro de Efesios capítulo 6, Dios nos habla sobre un escudo. ¡Sí! El escudo de la fe.  Dice que con fe podremos apagar los dardos de fuego del maligno.  Entonces, es sumamente importante que cada proyecto y anhelo que tengas estén cargados de fe. Porque el maligno hará todo lo posible para que tu fe hacia lo imposible se vea trancado, estancado, sin crecimiento y sin ninguna posibilidad de ser realidad.  Te exhorto a que tengas fe en que hoy tu casa es revestida de la presencia de Dios y que el Señor traerá orden y sacará de allí todo cuanto no se alinee a su propósito.  Así también cada área, cada proyecto y cada anhelo por medio de tu fe viva, se alinean al propósito y anhelo de Dios.  Ten fe en que se establecen cimientos por medio de la palabra de Dios en cada área a emprender.  Si tu anhelo es glorificar el nombre de Dios, se constante en tu fe y entrona la palabra de Dios en cada paso que emprendas.

Así como menciono, la palabra de Dios es otra arma esencial que actúa a nuestro favor y nos muestra siempre la trayectoria correcta para que nuestro pie no tropiece en piedra.  Podemos pensar que el escudriñar la palabra de Dios y tener fe serán suficientes para que nuestros cimientos no sean sacudidos como viento recio.  La realidad es que enfrentar la dinámica de nuestra existencia y cada temporada que trae consigo puede representar la fuerza de un viento recio simulando con autenticidad una derrota definitiva si no utilizamos la armadura correcta.

Mujer, ¡aún hay más! Estas vestiduras no se limitan al estudio de la biblia y cuán grande pueda ser tu fe. Hay otra arma inmensamente eficaz y ella es la oración a Dios.  ¿Como saber qué hacer y que decisiones tomar si nuestra guía, Dios, se queda esperando por nosotros?  Con poca frecuencia llegamos a ese lugar de intimidad en oración; allí donde Dios nos revela lo que anhela para nuestra familia, futuro o proyectos a emprender.  Se trata de sus estrategias.  Nuestro Dios es mucho más fuerte y Él ha prometido que seremos más que victoriosos si permanecemos en Él. A esto le añado no siendo ambivalentes en nuestra manera de vivir.  En el mismo capítulo 6 de Efesios verso 18 habla de cuán importante es que no tan solo oremos al Padre sino que lo hagamos en todo tiempo.  Ser constante puede ser muy difícil, pero definitivamente en la constancia nuestras fuerzas son renovadas y allí Dios nos entrega todo lo que necesitamos para que nuestra armadura sea la correcta día a día.  Eso es lo que brinda constancia en nuestra intimidad con Dios.

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En 1 de Samuel 17:45 David dijo con convicción al filisteo: “tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; más yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.” David sabía en quien había depositado su confianza, por tanto, solo necesito tres piedras y una honda. Quienes estaban a su alrededor pudieron encontrar esa escena absurda, más Dios en su poder demostró que tornando la confianza a él todo es posible. Los retos pueden venir vestidos de Goliat; pero mujer, ¿en quién has puesto tu confianza para vencer y conquistar tus anhelos? Anhelos que vienen de lo alto. Guerrera del cielo, te lanzo ahora otra pregunta.: ¿Cuál es tu vestidura? ¿La del ego? ¿La autosuficiencia? ¿El rencor? ¿La herida? ¿El sarcasmo sutil que de vez en cuando se cuela entre tus palabras?  Tómate un tiempo y reflexiona sobre esto. Dios en su grande amor está esperando con anhelo que vayamos a Él y ser revestidas correctamente.

Creo que sería propicio terminar con una oración:

Señor Jesús, no sé cuáles han sido mis vestiduras por este último tiempo pero, si te he puesto en segundo lugar y he insistido en mis propias vestiduras; te pido perdón y ayuda en esta hora para que mi prioridad sea amarte, aumentar mi fe, estudiar tu palabra y buscarte en oración constantemente. Amen.

Con amor,

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Suheil Cruz

 

 

 

 

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