Convivencia

12 de abril de 2018

Pensamiento: Entender el corazón de los seres que amamos nos ayuda a establecer relaciones saludables.

Lectura Bíblica: Gálatas 5:16-26, Proverbios 14:1-31:11

La convivencia es el escenario donde aprendemos a conocer de lleno a las personas que amamos. Donde nuestras fortalezas, talentos, habilidades, debilidades, imperfecciones y carácter no se pueden esconder porque somos conocidos tal cual somos. Pero a pesar de que es allí donde somos conocidos muy bien, podemos cultivar una atmósfera de aceptación, proactiva, y de estímulo continuo al crecimiento espiritual y personal, donde el amor es la base. Donde a pesar de mostrarnos tal cual somos, respiramos paz, tranquilidad y seguridad dentro de nuestro entorno familiar.

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He experimentado, por un corto periodo, grandes enseñanzas de parte de nuestro Dios para entender un poco más el corazón de mi papá. Dios conoce el porqué de las temporadas que nos permite vivir. En mi caso, como hija, necesitaba este tiempo de cercanía con mi papá. Estos tiempos son difíciles y retantes para los padres de familias grandes ya que tienen que lidiar con las responsabilidades diarias de sostener un hogar. Entre darles una crianza saludable, proveer para su abrigo y sustento, lidiar con las situaciones que emergen de los hijos adolescentes, darles la atención adecuada y de calidad a los pequeños, prepararlos para asumir su etapa adulta con una conciencia responsable, cuidarse ellos mismos como líderes de un hogar, prepararse espiritualmente para enfrentar con paz y ánimo cada día y tantas situaciones que se enfrentan cuando eres responsable de levantar una familia. Cuando como hijos entendemos esto, lo ideal sería disponer nuestro corazón a la sabiduría y a entender a nuestros padres, lo cual ayudará a fomentar un hogar y una convivencia feliz. Estarás más dispuesta a realizar sacrificios, a actuar con la madurez que caracteriza la etapa adulta, a establecer prioridades saludables, etc. Esa felicidad no es la ausencia de situaciones conflictivas, pero nos dará la oportunidad de asumir con mayor madurez las pruebas que podamos vivir en medio de la convivencia familiar. Vengo de una familia sumamente grande, y he vivido y sentido de cerca lo que ello conlleva en muchas áreas: como pareja, como hija y como hermana. Cuando dispuse mi corazón a entender, comencé a tener entendimiento de muchas cosas.

Nunca es tarde para disfrutar de una convivencia saludable. Hay ciertas cosas que pude entender y afirmar en esta travesía. La importancia de delegar responsabilidades, inculcar valores, estar presentes para los nuestros, ser empáticos, valorar los esfuerzos de nuestros familiares, etc.; ayuda mucho cuando de convivencia se trata. Además, el fruto del Espíritu nos ayuda mucho cuando se asoman situaciones que no podemos controlar como lidiar con las diferentes personalidades y niveles de madurez personal y espiritual de los nuestros. Ayuda mucho ejercer la paciencia y tolerancia y entender el porqué de cierta actitud. No todo lo aprendido es correcto, no todas las cosas que asociamos están bajo el marco de lo que implica el sentido común y racional.

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Algo que ayuda mucho es conocer un poco de la historia de nuestros padres. Muchas veces las exigencias y responsabilidades diarias nos limitan el tiempo para dedicarnos a conocer el corazón de los nuestros. Entender el porqué una persona actúa de cierta manera nos ayuda a mejorar nuestras relaciones con ellos y propicia un ambiente saludable que puede desatar grandes bendiciones. Dios nos permite vivir ciertas temporadas porque desea enseñarnos algo que nos ayudará a subir otro escalón más en nuestra vida. Algo que aprendemos en esto de la convivencia es a no afanarnos y a entender por qué se actúa de cierta manera y eso se ha convertido en un patrón muy seguido. (Ver Mateo 6:25-34) Conoce a los tuyos y a la misma vez ora a Dios para que te de estrategias que los ayuden a crecer en áreas que sabemos lo necesitan. Pero ten claro que a veces lo único que podemos hacer es orar por ellos. Pedir por su cobertura diaria y dejarlos en las manos del Señor. Siempre debemos reconocer nuestros límites y esperar con paciencia la obra de Dios.

Cuando te ves en una situación donde tienes que trabajar, cumplir con tus responsabilidades del hogar, responsabilidades personales, dedicarle tiempo a tu familia, ministeriales, descansar, etc.; te ves con la decisión de aprender a administrar tu tiempo para cumplir con múltiples exigencias. Si antes tenias ciertas prioridades, ahora vuelves a reevaluarte para establecer nuevas prioridades. Lo bueno de este tiempo es que aprendemos a conocer la manera de nuestros padres demostrar su amor por nosotros y porque actúan de cierta manera en ciertas situaciones. Solo es necesario disponer nuestro corazón a escuchar, ver y entender. Aprendemos que es un error  colocar expectativas de afecto a nuestra manera y no a la manera en la que ellos aprendieron a hacerlo. Si podemos aprender a ser flexibles y modificar ciertas conductas, pero todo es un proceso que se trabaja en conjunto y conlleva tiempo y esfuerzos. Mi papá demuestra su afecto de una manera muy distinta a la que yo esperaba de él. No con palabras, pero si con acciones. Cuando pude verlo, entonces comprendí que debo aceptar y entender su forma de demostrar amor porque tal vez esa fue su manera de aprenderlo. Ahora yo simplemente agradezco el saber que me ama. No es fácil ser el único proveedor de un hogar con 9 hijos, y los hijos siempre necesitarán la presencia de calidad de los padres en sus vidas. No es que estén las 24 horas del día junto a ellos, pero ese tiempo que se separa para ellos lo ideal  sería que sea de calidad. Los hijos cuando los padres no están presentes en sus vidas desde pequeños crecen con carencias afectivas y falsos conceptos del amor, y ello da paso a cometer muchos errores en la vida.  Son patrones que se pueden detener si decidimos romper con las malas costumbres familiares. No es de mucho sentido común aspirar a tener una familia perfecta porque es imposible, pero si podemos aspirar a tener una familia que dentro de todo sea saludable y equilibrada. Aún cuando se asomen las dificultades, que juntos como pareja y familia puedan enfrentarlos con sabiduría, valentía, esforzándose, etc. La convivencia se trata de eso, de buscar la sabiduría y estrategias para mantener una familia unida a pesar de las pruebas y situaciones que se puedan asomar.

Proverbios 14:1 dice, La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba. Si la mujer dispone su corazón a entender el corazón de su amado y el de sus hijos podrá propiciar un hogar ameno y unido. Si dispone su corazón a ser fuerte donde su amado es débil, propicia a construir un hogar estable en muchos sentidos. Si sus palabras son suaves y dichas a su tiempo propicia un hogar saludable. Como dice Proverbios 31:11, “El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias”. Porque es la actitud de la mujer quien acercará o alejará a su amado. No en vano Dios habla acerca del fruto del Espíritu en Gálatas 5. Es necesario que en nuestro hogar habite Dios. El es la fuente de la sabiduría para nosotras aprender a conducirnos sabia y prudentemente. Gálatas 5 dice, Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Y son necesarias para aprender a convivir sana y saludablemente.

Con amor,

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Lisa Rodríguez

“Está vestida de fortaleza y dignidad, y se ríe sin temor al futuro.”

Proverbios 31:25

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