Tema: La espera trae bendición. ¡Tú serás mi complemento!

7 de enero de 2018

Pensamiento: Una mujer de propósito en Dios debe esperar para escoger con sabiduría.

Me gusta pensar y afirmar que soy una mujer de propósito. ¡Soy una mujer de propósito! Que no vine a este mundo solo a nacer y morir. Ya hechas unas mujeres maduras es cuando más debemos tener consciencia de lo implica esta vida y la venidera, y que las decisiones que tomamos hoy determinan nuestros pasos hacia el futuro. Mi enfoque en este artículo es que tu identidad como mujer, tanto en la sociedad como en el ministerio, debe estar ya definida. Lo primero que nuestro Padre hace cuando lo aceptamos como único Salvador es darnos identidad y propósito. Dios marca el inicio de nuestra vida en Él desde que entra en nuestro corazón. Sino sabes quién eres y hacia donde vas, ¿de qué vale continuar? Por eso para Dios es importante que conozcamos nuestro final. No nos dice que procesos vamos a atravesar, pero si nos dice nuestro fin. Eso nos ayudará a mantenernos enfocadas no importando las circunstancias.

Ahora, ya cuando sabemos esto, cobra mucha importancia al momento de saber escoger a nuestro futuro cónyuge. Claro que sí. Es como si Dios uniera la pieza que hace falta para poder perfeccionar el propósito de Dios a tu vida. Si decides bien, crecerás en Dios, en tu llamado, en tu propósito, en tu vida personal, entre otras cosas. Si decides mal, te estancarás. Créanme chicas, se de lo que hablo. Personalmente, sé lo que es estar junto a una persona que no te promueve a crecer en Dios y tu ministerio se ha detenido o tardará más su cumplimiento por decidir mal. ¿No quieres estar 40 años dando vueltas en un desierto? Tendrás que aprender a decidir con sabiduría y poner en segundo plano lo efímero y lo que llama la atención a tus ojos esa primera vez.

No esperes a un hombre perfecto, no. No cometas el error de idealizarlo, tampoco. No esperes que venga a salvar tu vida, no. Que ese no sea tu enfoque. Es mi deseo que tu enfoque sea en mantener firmes tus convicciones, principios y valores, sí. Que te llenes de la palabra del Señor para que te des cuenta lo que Dios nos habla acerca de escoger bien y qué esperar de un hombre de Dios. No te desvivas por las palabras, busca discernir sus acciones. Porque algunos que dicen estar en la iglesia, o hasta los que hablan de Dios por diferentes medios sociales, no viven de acuerdo con la palabra y su corazón está muy lejos de honrarlo. El verdadero hombre de Dios tratará de amarlo a Él y de valorar cada verso de la biblia que nuestro Padre habla en relación con la mujer. Esto es en la medida que ese hombre escudriñe la palabra y tenga entendimiento. Nadie dará lo que no tiene o no ha aprendido. Como mujeres debemos estar conscientes de que estamos en un progreso imperfecto y eso aplica también a los hombres. Solo ten firme algo, no negocies lo innegociable en tu vida. Aun en su imperfección, amará y perdonará. Vivimos en tiempos donde la apariencia a tomado tanto auge que debemos tener cuidado de cada detalle de nuestra vida. Nuestra vida espiritual, emocional y física es importante. Unirte a una persona que tiene lacerada su vida espiritual, pondrá en duda las otras dos áreas y las consecuencias pueden venir sobre ti.

Quiero que entiendas que tu propósito en Dios es muy importante. Valóralo tanto y nunca pierdas de perspectiva su valor. Atesora en tu corazón todo aquello que honre a Dios. Tu propósito debe ser desarrollado y llevado a su máxima expresión. Con esto te dejo saber que aquella persona que Dios tiene para ti te impulsará a crecer y a conquistar los sueños del Padre sobre tu vida. Tu serás su idónea y él, el complemento perfecto para ti. Déjale a Dios escoger por ti. Tampoco te cohíbas de compartir y socializar solo por quedarte en el modo espera. No, date la oportunidad de disfrutar sanamente la vida y compartir con otras personas. Tómate el tiempo para conocer amistades, y conocerlos en otras facetas. Vete, sal con ellos sabiamente, ya cuando eres mujer madura sabes cuando decir sí y no, disfruta sanamente de tu vida social, ayúdense a crecer personalmente y en Dios. Respetar los límites te ayuda a cultivar bonitas amistades, nunca lo olvides. Una mujer de grandes propósitos en Dios necesita a un hombre, que, a los ojos del Padre, llegue a ser comprometido. Comprometido con sus propósitos y que lo ame primero a Él. Dios te dará ese complemento que perfeccionará sus propósitos en ti.

Con amor, Lisa Rodríguez

 

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