Nuestra Esperanza

15 de julio de 2017

Verso: Hebreos 10:23 , “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.”

Existen eventos en nuestra vida donde nos vemos forzadas a mantener nuestra esperanza a flote.  Aunque esto es totalmente natural, es preciso vigilar en quién o en qué depositamos nuestra esperanza.  Quiero que te dirijas a Mateo 15. Allí habla sobre una mujer cananea; la palabra expresa que esta mujer clamaba a Jesús diciendo: “¡Señor, ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.”  La esperanza de esta mujer cananea estaba depositada en Jesús para hallar la sanidad de su hija.  ¿Ha llegado alguna vez un suceso similar así a tu vida?  Estoy casi segura de que la contestación a esta pregunta es positiva.  Yo me he encontrado en ese lugar donde simplemente he tenido que postrarme delante de la presencia del Maestro y dejar todo allí. Como resultado, he hallado mi esperanza en Él.  Hebreos 10:23 expresa con convicción: “Fiel es el que prometió.”  Mujer, posiciona tu esperanza nuevamente en el Eterno.

Él es nuestra fuente inagotable.  Esta mujer cananea se postró sin importarle la opinión de los demás; con su actitud demostró que su verdadero impulso fue la esperanza puesta en Jesús de ver un milagro de sanidad en la vida de su hija.  De esa misma forma debemos dejar todo a los pies del Maestro: nuestros proyectos, ilusiones, desilusiones, enfermedades, angustias, metas, etc. Tenemos derecho a insistir, pero insistir en vivir de cara a aquel que prometió darnos una vida y en abundancia.  Mostremos toda nuestra fe y esperanza, pero hagámoslo a los pies del Maestro. Aceptando su perfecta voluntad, ya que trae consigo bendición.

Romanos 8:28 dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es a los que conforme a su propósito son llamados. ¨ Son muchas las ofertas y caminos que el mundo ofrece, pero solo manteniendo firme nuestra esperanza recibiremos de Dios lo que ha prometido para nosotros aquí en la tierra. No olvidemos que somos seres de luz.  Por tanto, todo lo que buscamos obtener debe brillar e impartir vida y no muerte.  Valoro un gran consejo de una mujer muy especial en mi vida y lo quiero dejar plasmado en este escrito.

“Si imparte vida y el nombre de Dios va a ser glorificado, hay propósito de Dios en ello. ¨ Jeanette Feliciano

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Aun en nuestras situaciones difíciles tenemos la responsabilidad de buscar aquello que nos acerca a Dios y a su propósito. Como mujeres con propósito aquí en la tierra, es nuestro deber exhibir la gloria de Jehová en todas nuestras temporadas.  Esto en ocasiones puede ser difícil, pero forjará en nosotras el carácter que Dios ha determinado.  Mujer, quiero que entiendas que ninguno de tus días es en vano. Nuestro vivir como hijas de luz están enmarcados dentro del propósito de Dios. No obstante, es esencial que nuestra mirada no fluctúe para que el plan de Dios en nosotras se cumpla. No es nuestro deseo que éste sea entorpecido por descuidos o inconsistencia en nuestra vida.  Persigue el propósito de Dios y que ésto te lleve a vivir postrada ante su presencia. ¡Qué deleite!

Con amor,

 

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Suheil Cruz

 

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