Adoración que Liberta

Lectura Bíblica: Hechos 16: 25-26

Como un pequeño regalo de Dios; Él nos dejó estos versos de la biblia que nos inspiran cada día a adorar a Dios más allá de las circunstancias. Muchas de nosotras conocemos la historia previa a estos hechos que encontramos en los versículos de Hechos 16:25-26. A Pablo y Silas les fue prohibido por el Espíritu Santo ir a llevar la palabra a Asia y Bitinia. (Ver Hechos 16:6-7) Mediante una visión, a Pablo le fue revelado el lugar a donde Dios quería llevarlo, Macedonia. Pablo hizo conforme a la visión y partió a ese lugar a anunciar el evangelio.

En Filipos, primera provincia de Macedonia, Pablo les hablaba a unas mujeres. Allí se encontró con Lidia, quién era una mujer cuyo oficio era comerciante y también era una adoradora. La palabra declara que Dios abrió su corazón para que ella pudiera estar atenta a la palabra impartida a través de Pablo. En ese transcurso, esa mujer y familia fueron bautizados conforme a la voluntad de Dios descrita en su palabra. También allí se encontraba otra mujer que tenía un espíritu de adivinación. Esa mujer proclamaba a gran voz: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.” (Ver Hechos 16:17) Aunque esta mujer decía una verdad, mientras ellos estaban en ese lugar, eso no impidió que Pablo pudiera discernir que operaba en ella. En Hechos 16:18, Pablo ordenó al espíritu: “Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora”. Este suceso causó molestia a sus amos porque sus ganancias se vieron afectadas. Al contrario de Pablo, ellos mantenían su mirada en los bienes terrenales y Pablo mantuvo su mirada en la voluntad de Dios. Llenos del poder de Dios, dispuestos a ser dirigidos por el Espíritu Santo y diligentes en hacer su voluntad; veremos su poder manifestarse a través de nuestras vidas. Somos instrumentos de Dios para manifestar su poder y gloria.

Aunque Pablo y Silas actuaron en obediencia, ser proclamadores de la palabra de libertad los llevó a una prisión física. (Ver Hechos 16:19-27) Lo que llamó mi atención de esta historia fue su actitud de adoradores mientras atravesaban las circunstancias que vivían aun siendo obedientes a la palabra de Dios. Ellos en la cárcel estaban cantando himnos a Dios. ¿Cómo es posible eso? Dios trae gozo a nuestras vidas no importando lo que podamos estar atravesando y su paz no es de este mundo. Cuando nuestra mirada está en el Soberano y nuestras acciones son dirigidas por El, los frutos del Espíritu son evidentes en nuestra vida. Pero lo más que me sorprende es lo que sucedió después. Su adoración estaba siendo escuchada por los presos que allí se encontraban. Pero no solo estaba siendo escuchada su melodía, estaban comprendiendo su letra y el motivo que los llevó a adorar. Aquellos presos, más allá de estar en una prisión física, necesitaban libertad del alma. Pablo y Silas eran siervos de Dios cuya evidencia de su real conversión era la vida de obediencia que mostraban. Dios estaba con ellos. En el verso de Hechos 16:26 expresa que, “Sobrevino un terremoto y era de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían, y al instante se abrieron todas sus puertas, y las cadenas de todos se soltaron.”

Este verso me acuerda varias experiencias que tuve que pasar para hoy sentir libertad en mi espíritu. Pero es necesario llevar una vida de obediencia y adoración a Dios para experimentar esa libertad. Cuando comenzamos en este caminar cristiano, así como ellos experimentaron un fuerte temblor y fuertes sacudidas; Dios podrá permitir situaciones en nuestra vida que provocarán la libertad a la que Dios quiere llevarnos. Esas sacudidas harán que se abran puertas en tu vida y que las cosas que te atan se rompan. Puertas son oportunidades y las cadenas son ejemplos de cosas que no nos permiten crecer y traen estancamiento en nuestra vida.

Hoy mi consejo para ti mujer es que eleves tu adoración a Dios con el motivo correcto. Una adoración que no se conforme a los conceptos de este mundo. Que no importa las circunstancias que estemos atravesando, actuemos en obediencia a Dios. Pablo y Silas actuaron en obediencia y fueron presos porque su acto causó molestia a otros. Muchas veces nuestro acto de obediencia a Dios le molestará a aquel que no está bajo su soberanía. Dios permitió ese suceso en sus vidas y no lo impidió. Pero Dios mira más allá de lo que nuestros ojos físicos puedan ver. Sus circunstancias provocaron una adoración capaz de transformar atmósferas, capaz de traer libertad, capaz de llegar al alma y servir de puente para que Dios manifieste su poder. Una adoración que provoca manifestar su gloria aquí en la tierra. Que Dios bendiga grandemente nuestras vidas.

Con amor,

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Lisa Rodríguez

 

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