3 Cualidades Esenciales para una Sana Autoestima en la Mujer

Lectura Bíblica: Mateo 13:45-46

También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que, habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.”

Pensamiento: Una autoestima saludable abre paso a nuevas oportunidades.

Lo primero que viene a mi mente cuando escucho la palabra autoestima es valor; el valor que cada ser se da así mismo. Hace varios días atrás le pedía al Señor un verso que expresara realmente lo que quería transmitir. Fue el verso de Mateo 13:45-46 que conquistó mi corazón. La palabra “perla” en ese verso llamó mi atención. Todas sabemos que una perla genuina es de gran precio. En ese versículo se puede notar que el mercader estaba dispuesto a darlo todo por una perla preciosa y pagar el más alto precio porque conoce su gran valor. El valor propio es la primera cualidad que distingue a una mujer con una sana autoestima. Además, quiero resaltar que para el mercader, el valor de la perla preciosa estaba por encima de cualquier otro bien deseado. Esa perla preciosa eres tú, mujer.

Una mujer que reconoce su valor se abre a vivir las mejores oportunidades y experiencias en su vida. Su valor primeramente está fundamentado en el amor de Cristo y después en el amor propio. Dios debe ser el primer amor de toda mujer. Cuando nosotras entendemos lo que significa el mandamiento, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Ver Mateo 22: 36-40), valoramos nuestra esencia de mujer. ¿Por qué menciono que nuestro valor debe estar fundamentado primeramente en el amor de Cristo? Porque Dios es el único ser perfecto cuyo amor es totalmente puro. Cada detalle, oportunidades, pruebas y retos serán para perfeccionar la obra en nosotras. Dios hace de nosotras unas perlas preciosas que brillan. El reflejo de su brillo aumenta al posarse en nosotras la luz perfecta de Dios. La luz trae conocimiento, y nuestro valor debe estar fundado en la palabra de Dios. Saber nuestro valor también da paso a tomar decisiones correctas en cuanto a los cambios más decisivos de nuestra vida. Si desde pequeñas los padres logran impartirle a sus hijas la importancia de amarse, de aceptarse, de desarrollar la seguridad y confianza en sí mismas y la importancia de desarrollarse como mujer; hoy en día las estadísticas de maltrato y asesinatos en contra de la mujer fueran más bajas. Para el año 2016, en Puerto Rico, hubieron 7,662 casos de violencia en contra de la mujer. (Ver Referencia)

Estos días pasados una amiga me contó como se desarrollaba una perla. Y sus palabras llegaron muy profundo a mi corazón. Las perlas se forman cuando una ostra ha sido herida con un grano de arena. Para la ostra protegerse cubre el grano de arena con capaz de nácar y eso va formando una perla. Lo que me estuvo curioso es que si una ostra no es herida no produce perlas. Una herida produce dolor. Lo primero que vino a mi mente cuando escuchaba sus palabras fue la palabra quebranto. Muchas de nosotras hemos derramado  muchas lágrimas delante de la presencia de Dios. El no saber valorarte causa lágrimas. A veces nuestras heridas vienen a causa de no entender nuestro valor. Mujer, solo en Dios encontramos nuestro verdadero refugio. Un corazón quebrantado es el escenario idóneo para Dios formar un corazón conforme a su voluntad. Y es allí donde Dios comienza a darnos el entendimiento del verdadero valor que cada mujer tiene delante de su presencia. Dios allí comienza a formar una perla.

Be brave and flyhigh, little one! (1)

La segunda cualidad que tiene una mujer con sana autoestima es amor propio. Es aquí donde la mujer abre infinitas oportunidades en su vida para crecer. El amor propio no es sinónimo de egoísmo; sino que aprendemos a amarnos de tal manera que consideramos a la otra persona como si fuéramos nosotras mismas. Si una mujer lastima a otra, se lastima así misma, y cuando tienes amor propio pones límites sanos en tu vida. El amor propio pone en evidencia lo que Dios expresa en su palabra en Mateo 22:36-40. Además, esta cualidad se refleja cuando no permitimos que otros nos dañen, cuando nos damos a respetar y ponemos un alto a situaciones que podrían poner en riesgo nuestra salud física y emocional. Nuestra conducta irracional a veces pone en riesgo la vida de terceros. Como mujeres sabias debemos aprender a desarrollar pensamientos y conductas saludables; ademas de considerar el entorno que nos rodea. Es amarte como Dios te ama. El amor propio no nos da derecho a sobre estimarnos delante de otras, pero asumido sabiamente caminaremos como Dios desea con cada una de nosotras.

Otra cualidad de una mujer con una sana autoestima es la seguridad. Dios nos lleva escalón por escalón hasta haber culminado sus propósitos en nosotras. Creo que a Dios le gusta mucho la disposición de cada mujer para que Él trabaje en su interior. Desarrollar seguridad tiene que ver con la capacidad de creer en ti misma. Y créeme, para que andemos en nuestro propósito, es necesario desarrollar cualidades y virtudes en nuestro ser. Dios nos ha dado una autoridad divina para romper ataduras y adquirir el carácter de Cristo.

Desde que somos pequeñas podemos enfrentarnos a diferentes escenarios familiares. En el seno familiar es donde se forma el carácter. La institución familiar es la más importante en la sociedad. Es allí donde crecen los conflictos en el interior que afectarán a la sociedad. Por eso, es importante desarrollar un carácter saludable en nuestras niñas y cualidades positivas en ellas. En nuestra etapa adulta salen a relucir cosas aprendidas en nuestra niñez. La seguridad se forma poco a poco desde que somos niñas. Cuando una mujer fue lacerada desde pequeña, humillada y maltratada durante una época de su vida, lucha por recuperar la seguridad en sí misma. Pero existe la voluntad fuerte para detener un patrón que la destruye y comenzar a construir la mujer segura que un día soñó ser.

La seguridad Dios puede volver a restaurarla si en algún momento de tu vida la perdiste. Y más aún, la seguridad también tiene que ver con la capacidad de creerle a Dios respecto a ti, a la visión que te dio y al propósito que te entregó. Todo propósito está ligado a la realidad de la palabra de Dios, pero hay una chispa diferente en cada mujer que hace que cada una brille a la luz de los ojos de Cristo. Con la seguridad viene la confianza, el desarrollo, el crecimiento y las decisiones inteligentes.

Podría estar hablando de tantas cualidades positivas que he observado en grandes mujeres de Dios, pero nada iguala a tener a Cristo en el corazón y hacer nuestra la palabra de Dios. Hoy mi corazón rebosa de agradecimiento por las bondades y misericordias de Dios para conmigo.

Con amor,

 

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Lisa Rodríguez

 

 

 Referencias:

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